El Pi – Proposta per les Illes Balears ha vuelto a poner encima la mesa su reivindicación histórica: el traspaso de la gestión de los aeropuertos de las Islas al Govern balear y a los Consells insulars. Esta vez, lo hace a raíz de las críticas lanzadas por tour-operadores internacionales, que alertan de la “imagen lamentable” que ofrece estos días el aeropuerto de Son San Juan, con largas colas, retrasos y deficiencias logísticas.
Desde el partido aseguran que esta situación es “el reflejo de una gestión nefasta por parte de Aena”, a quien acusan de haber planificado y ejecutado mal las obras de ampliación, y de actuar con criterios puramente recaudatorios. “Aena solo sabe ordeñar la vaca”, han afirmado, lamentando que las Islas generen cerca del 20 % de los beneficios del ente público (unos 200 millones de euros anuales) y, en cambio, no tengan capacidad de decisión sobre su funcionamiento.
Entre las principales críticas de El Pi, destacan el colapso a los controles de pasajeros, las dificultades en la recogida de equipajes, el estado de las zonas en obras y las subidas de precios en servicios como los aparcamientos. También denuncian “la absoluta ausencia de criterio territorial” en la toma de decisiones y reclaman la presencia de las instituciones baleares en órganos de gobierno y supervisión aeroportuaria.
“Lo que está pasando en el aeropuerto de Palma es inaceptable. No podemos permitir que la puerta de entrada en nuestra tierra dé una imagen de caos y mal servicio”, han expresado fuentes del partido. “Es hora de dejar de gestionar desde Madrid infraestructuras fundamentales para el día a día de las Baleares. Necesitamos una gestión propia, con criterios adaptados en el territorio y a la realidad social de las islas”.
El Pi ha reclamado también una revisión inmediata de las condiciones laborales de los trabajadores del sector aeroportuario, así como un plan de choque para garantizar la calidad y la seguridad durante los meses de temporada alta.
Finalmente, la formación ha reiterado su rechazo a cualquier intento de privatización de la gestión aeroportuaria y ha defendido que “los aeropuertos tienen que continuar siendo públicos, pero gestionados desde aquí”.
